El término música clásica aparece por primera vez en el Oxford English Dictionary en 1836 y señala las composiciones europeas más destacadas del siglo anterior.[1] Es el nombre habitual de la música culta, académica, docta y otros. En la historia de la música y la musicología, es la música del clasicismo o período clásico (1750-1820);[2] pero en sentido popular y de mucha aceptación en medio escrito, así lo recoge la RAE, es la música de tradición culta; sus primeras luces en Europa se sitúan aproximadamente en 1450. Existe una expresión que abarca casi todos los períodos para definir su época de mayor esplendor: período de la práctica común.
Hacia 1950 la composición culta (cierta complejidad en notación e instrumentación) comienza a situarse mayormente fuera de la tradición anterior, mediante la composición radicalmente atonal y disonante y otras tendencias opuestas.
Desde la antigua Grecia (en lo que respecta a música occidental) existen formas de notación musical. Sin embargo, es a partir de la música de la Edad Media (principalmente canto gregoriano) que se comienza a emplear el sistema de notación musical que evolucionaría al actual. En el Renacimiento cristalizó con los rasgos más o menos definitivos con que lo conocemos hoy, aunque -como todo lenguaje- ha ido variando según las necesidades expresivas de los usuarios.
El sistema se basa en dos ejes: uno horizontal, que representa gráficamente el transcurrir del tiempo, y otro vertical que representa gráficamente la altura del sonido. Las alturas se leen en relación a un pentagrama (un conjunto de cinco líneas horizontales) que al comienzo tiene una «clave» que tiene la función de atribuir a una de las líneas del pentagrama una determinada nota musical. En un pentagrama encabezado por la clave de sol en segunda línea nosotros leeremos como sol el sonido que se escribe en la segunda línea (contando desde abajo), como la el sonido que se escribe en el espacio entre la segunda y la tercera líneas, como si el sonido en la tercera línea, etc. Para los sonidos que quedan fuera de la clave se escriben líneas adicionales. Las claves más usadas son las de Do en tercera línea (clave que toma como referencia al Do de 261,63 Hz, el do central del piano), la de Sol en segunda (que se refiere al Sol que está una quinta por encima del do central), y la de fa en cuarta (referida al fa que está una quinta por debajo del do central).
El discurso musical está dividido en unidades iguales de tiempo llamadas compases: cada línea vertical que atraviesa el pentagrama marca el final de un compás y el comienzo del siguiente. Al comienzo del pentagrama habrá una fracción con dos números; el número de arriba indica la cantidad de tiempos que tiene cada compás; el número de abajo nos indica cuál será la unidad de tiempo.
Para escribir las duraciones se utiliza un sistema de figuras musicales: la redonda (representada como un círculo blanco), la blanca (un círculo blanco con un palito vertical llamado plica), la negra (igual que la blanca pero con un círculo negro), la corchea (igual que la negra pero con un palito horizontal que comienza en la punta de la plica), la semicorchea (igual que la corchea pero con dos palitos horizontales), etc. Cada una vale la mitad de su antecesora: la blanca vale la mitad que una redonda y el doble que una negra, etc.
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sábado, 4 de mayo de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
MAURO FARINA... LA LEYENDA DEL ITALO-DISCO!!!
Mauro Farina es la encarnación de la música. Él vive, come, bebe y respira música las 24 horas del día, siete dias a la semana.
Mauro nació en Brescia, un pequeño pueblo entre Milan y Venecia. Los Beatles fueron su más grande influencia musical cuando niño y para la edad de 6 años él ya conocía todas sus canciones. Su colección de temas comenzó cuando adquirió "I Want To Hold Your Hand" y poco después de eso tuvo su primera guitarra y aprendió él mismo a tocarla. A la edad de 11 años creo su primer grupo llamado ALBATROS.
ALBATROS vió a Mauro tocar la guitarra además de ser el vocalista principal del grupo. Ellos tocaban covers de Los Beatles como "Get Back" y "Hey Jude" además de temas populares del momento. Naturalmente Mauro asistía a la escuela al mismo tiempo y cuando cumplió 18 entró a la universidad para estudiar Ingeniería Mecánica aunque la música siempre estuvo en su mente.
El siguiente paso en la vida musical de Mauro fue unirse al mejor grupo Dance de los 70s y 80s en Italia llamado CARAVAN. Ellos eran un grupo que tocaban temas de Bobby Orlando, Sylvester, Patrick Cowley, Kc & the Sunshine Band, Giorgio Moroder entre otros.
Luego, un día de 1975 cuando CARAVAN tocaba en un castillo de Verona abarrotado con 15,000 fans, Mauro conoció a Giulliano Crivellente, un joven talentoso quien se encontraba ocupado trabajando en diferentes estudios de grabación al lado de muchos artistas populares de aquellos días. Inmediatamente después de conocerse comenzaron a grabar en el estudio de Guilliano y al paso de los años escribieron mas de 1000 tracks, produjeron más de 1500 títulos, vendieron más de 10,000,000 de álbumes y varios millones más de sencillos.
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